16.04.2020

¿Afecta al cerebro el aislamiento social en la cuarentena?

Por Alurralde Jasper

La denominada cuarentena implica una conducta de confinamiento y un cambio de hábitos, que puede provocar malestar psicológico. Especialistas de Fleni explican esta situación y brinda consejos para sobrellevar el aislamiento.

| |

Buenos Aires, marzo de 2020. La pandemia del COVID 19 o Coronavirus está poniendo en jaque a la humanidad y se aceleran las políticas y las estrategias de estado con el fin de atenuar-controlar el contagio, el número de infectados y disminuir la mortalidad y el impacto en las naciones afectadas. La denominada cuarentena, ya en plena vigencia en todo nuestro país, implica una conducta de confinamiento y un cambio de hábitos, que puede provocar malestar psicológico.

La cuarentena suele ser una experiencia desagradable para quienes la sufren. Separación de los seres queridos, la perdida de la libertad, la incertidumbre sobre el estado de la enfermedad y el aburrimiento pueden crear en ocasiones efectos dramáticos.

El Dr. Ricardo Allegri (MN: 63.538) -jefe del Servicio de Neurología Cognitiva, Neuropsicología y Neuropsiquiatría de Fleni- comenta que los adultos mayores, además de ser los más vulnerables a los daños del COVID-19, son los más complicados con respecto al impacto psicológico y biológico cerebral del aislamiento. “Muchos de ellos tienen deterioro cognitivo y aun demencia y una débil red social que empeorarán con la falta de estímulos cognitivos y físicos y el aislamiento. Los otros predictores del impacto psicológico negativo de la cuarentena son el bajo nivel educacional y la historia de enfermedades psiquiátricas previas”.

La persona, como ser bio-psico-social, inicia una serie de respuestas psicológicas y biológicas para confrontar algo que, diferente a sus rutinas, puede ser vivido como una amenaza. En ese sentido, el cerebro responde con manifestaciones biológicas y expresiones conductuales particulares, con el fin de adaptarse y superar las situaciones nuevas. Por esto, el Dr. Pablo M. Bagnati (MN: 72.845), Neuropsiquiatra de Fleni explica que “La mayoría de los estudios de cuarentena reportan efectos psicológicos negativos durante y posterior a la misma. Quizá sea el miedo y la ansiedad, las respuestas más comunes que podremos padecer en la situación de confinamiento. Por ello, reconocerlas y bien conducirlas, nos ayudará a sentirnos mejor”. Según el especialista, una forma de hacerlo es anticiparnos con un programa de actividades u orden para transitar el día en el hogar con un sentido útil y más eficiente uso del tiempo.

La pérdida transitoria de la libertad y el cambio de hábitos puede llevarnos a síntomas depresivos: irritabilidad, hastío, desgano, insatisfacción, pueden aparecer y sumarse a ideas negativas y de desesperanza, estas además alimentadas por la situación imperante, el aislamiento social y el impacto negativo de la economía individual o familiar. Es allí donde más que nunca se recomiendan conductas resilientes, como poder disfrutar las lecturas postergadas, consumir las maratones de series televisivas nunca terminadas, o simplemente reponer fuerzas con el relax del descanso o el de escuchar música favorita en un lugar preferido de la casa.

Lo que está contraindicado es la sobreinformación: que el cerebro reciba estímulos permanentemente sobre el estado del problema a través de canales de noticias, radio o redes sociales, provoca un procesamiento neuronal continuo que termina consolidando pensamientos negativos reverberantes y o un estado de alerta continuo que desgasta nuestro bienestar psíquico.

Muchos pueden vivir este cambio obligado del confinamiento como una pérdida de la libertad o de la autonomía, y toda pérdida, aunque sea transitoria, es un duelo. Sirve entonces conocer que cualquier duelo pasa por 3 (tres) etapas: aguda, depresiva y de salida o recuperación. La aguda es la reacción inmediata: puede implicar ira, ansiedad, decepción, desasosiego, impotencia. La etapa depresiva es cuando la mirada está inmediatamente puesta en lo que se perdió: sensación de pérdida de autonomía, de encierro, de vulnerabilidad, de perder el libre albedrío que da la libertad individual. Y finalmente, la salida es cuando el sujeto puede valorar más lo que tiene, que lo que le privó el confinamiento.

Cada uno pagará un precio diferente de acorde a su salud psíquica: la mejor y más rápida adaptación seguramente será de quienes vean este proceso como un reaseguro para su propia salud y el bien común, y sepan dirigir las acciones más adecuadas para transformar el confinamiento en tiempo útil y con buena calidad de vida.

 

Sugerencias para reducir el impacto psicológico de la cuarentena:

  • Sentimiento altruista: La cuarentena voluntaria está asociada con menos angustia y menos complicaciones a largo plazo que la perdida por imposición de las libertades individuales del ser humano. Los funcionaros de salud pública deben enfatizar lo altruista en la elección del aislamiento (altruismo es mejor que compulsión).
  • Información efectiva, sencilla y rápida: La información es clave y la sobreinformación es dañina, pero los sujetos en cuarentena necesitan entender la situación, la comunicación debe ser efectiva, sencilla y rápida. Se les debe sugerir buscar la información no más de 1 a 2 veces por día.
  • Actividad cognitiva física: Se debe reducir el aburrimiento con actividades cognitivas (lectura, música, películas) y actividades físicas sencillas programadas en el domicilio.
  • Mantener la comunicación interpersonal: Hay que mejorar la comunicación con el mundo (familiares y amigos) a través de teléfono y las redes sociales y otros programas de internet.
  • Alimentación saludable: Mantenga una alimentación adecuada en calidad y cantidad y no consuma alcohol o coma en exceso para enfrentar sus emociones.
  • Asegura los suministros básicos: deben prever y proporcionar los suministros básicos como alimentación, agua y medicamentos. Tener en cuenta que los adultos mayores o aquellos de bajos recursos pueden estar en riesgo de no poder resolver estas situaciones.

El período de cuarentena debe ser corto, aunque muchas veces debe ser adecuado a las graves circunstancias. Se debe mantener un liderazgo político demostrando seguridad, evitando las vacilaciones y dobles informaciones.

En neurociencias una definición válida de comportamiento inteligente es aquel que lo define como la capacidad para resolver situaciones problemáticas nuevas: en ese sentido, la cuarentena y las conductas de cuidado para con el virus nos ponen a prueba. El ostracismo, y las conductas de aislamiento pueden empeorar en un escenario de confinamiento. Tener conciencia de ello ayudará a iniciar conductas proactivas.

 

Acerca de Fleni

Fleni es una institución médica creada en el año 1959 por el Dr. Raúl Carrea (entonces jefe de la Sala 18 del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez) junto a un grupo de benefactores, con el objetivo inicial de contribuir a la prevención y lucha contra las enfermedades neurológicas de la infancia.

Cerca de cumplir 60 años, Fleni ha evolucionado hacia una prestación integral de patologías neurológicas que incluye la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación, y es hoy en día una institución médica de prestigio internacional que atiende a niños y adultos en todo lo relacionado a las Neurociencias.

Cuenta con dos sedes para la atención integral de pacientes adultos y pediátricos. En la sede Belgrano funciona nuestro centro de pacientes agudos. Está formada por 3 torres con 19.000 metros cuadrados cubiertos, equipada con 6 pisos de internación general con 113 camas, terapia intensiva, quirófanos de alta complejidad, 70 consultorios externos, 14 Ecógrafos, 4 resonadores, 2 tomógrafos computados, 2 Angiógrafos y el único Gamma Knife de la Argentina

En la sede Escobar se ubica nuestro Centro de Rehabilitación con 70 camas, el Centro de Imágenes Moleculares (CIM) con PET-CT y Ciclotrón, y nuestros Laboratorios de Investigaciones Aplicadas a las Neurociencias (LIAN). El predio cuenta con 32 hectáreas y 26.000 metros cuadrados cubiertos.

Fleni en números

  • 3.000.000 pacientes recibieron nuestra atención en los últimos diez años.
  • Más de 8.000 pacientes rehabilitados desde el 2001.
  • Se realiza un promedio de 1.400 neurocirugías y 400 procedimientos neuroortopédicos por año.
  • En el campo de la investigación y la docencia, en los últimos 10 años, Fleni presentó más de 1.000 trabajos científicos y más de 800 publicaciones en revistas nacionales e internacionales. Se dictaron más de 600 conferencias y sus investigadores recibieron más de 50 premios nacionales y extranjeros.

Para mayor información: www.fleni.org.ar

FacebookTwitterPinterestLinkedInWhatsApp
Top