31.03.2021

Según un estudio, la pandemia hace retroceder la igualdad una generación

Por Alurralde Jasper

Hay que sumar 36 años al tiempo que queda para eliminar la brecha de género. En el informe se exige la adopción de estrategias y políticas que prioricen las inversiones en el sector asistencial, las prácticas de contratación equitativa y el desarrollo de habilidades.

Otra generación de mujeres tendrá que seguir esperando a la paridad de género, según el Informe global sobre la brecha de género de 2021 del Foro Económico Mundial. A medida que el impacto de la pandemia de COVID-19 continúa desarrollándose, el tiempo que se tardará en eliminar la brecha de género global ha aumentado en una generación: de 99,5 a 135,6 años.

El avance hacia la paridad de género se está estancando en varias grandes economías y sectores industriales. En parte, esto se debe a que, con mayor frecuencia, las mujeres ocupan empleos en los sectores más afectados por los cierres, sumado a las presiones adicionales de sus ocupaciones asistenciales en el hogar.

El informe, ahora en su decimoquinto año, compara la evolución de las brechas de género en cuatro áreas: participación y oportunidad económicas, logros educativos, salud y supervivencia, y empoderamiento político. Además, examina las causas de las brechas de género y describe las políticas y prácticas necesarias para una recuperación inclusiva.

El deterioro de este año se atribuye, en parte, a una creciente brecha de género en la política en varios países de gran población. A pesar de que la mitad de los 156 países incluidos en el informe registraron una mejora, las mujeres todavía ocupan apenas el 26,1% de los escaños parlamentarios y solo el 22,6% de los puestos ministeriales en todo el mundo. Según su trayectoria actual, se prevé que la brecha de género en la política tarde 145,5 años en eliminarse, en comparación con los 95 años de la última edición del informe, lo que representa un aumento de más del 50 %.

La brecha de género económica ha experimentado solo una mejora mínima desde la edición 2020 del informe y se espera que tarde otros 267,6 años en eliminarse. El lento avance se debe a tendencias opuestas; si bien la proporción de mujeres entre los profesionales cualificados sigue aumentando, persisten las disparidades de ingresos y pocas mujeres ostentan puestos en equipos directivos.

Aunque estos datos no son alentadores, las brechas de género en educación y salud están casi eliminadas. En educación, aunque 37 países ya han alcanzado la paridad de género, se necesitarán otros 14,2 años para eliminar por completo esta brecha, debido a la ralentización de los avances. En salud, se ha eliminado prácticamente el 95 % de esta brecha de género, lo cual supone un descenso mínimo desde el año pasado.

“La pandemia ha afectado significativamente a la igualdad de género, tanto en el lugar de trabajo como en el hogar, lo que supone retroceder años de progreso. Si aspiramos a una economía futura dinámica, resulta esencial que las mujeres estén presentes en los puestos de trabajo del futuro. Ahora más que nunca, es decisivo centrar la atención en el liderazgo, el compromiso con objetivos firmes y la movilización de recursos; es el momento de incorporar la paridad de género, integrándola en la recuperación”, afirmó Saadia Zahidi, directora gerente del Foro Económico Mundial.

Impacto de la COVID-19 en las mujeres

La pandemia de COVID-19 ha afectado a todos los trabajadores, pero la repercusión en las mujeres ha sido más acuciada que en los hombres, con tasas más altas de pérdida de empleo (5% frente al 3,9% entre los hombres, OIT), en parte debido a su representación desproporcionada en sectores directamente afectados por los cierres, como el sector de consumo. Los datos de los EE. UU. también muestran que entre las mujeres más afectadas suelen encontrarse grupos sociales y étnicos históricamente desfavorecidos.

Los datos de una encuesta de IPSOS muestran que, tras el cierre de los establecimientos de servicios asistenciales, las responsabilidades del trabajo en el hogar, así como el cuidado de niños y ancianos recayeron de manera desproporcionada en las mujeres, lo que contribuyó a niveles superiores de estrés y niveles inferiores de productividad.

Por último, a medida que el mercado laboral se recupera, los datos de LinkedIn muestran que las mujeres están siendo contratadas a un ritmo más lento en distintas industrias, con menor probabilidad de que sean contratadas para puestos de liderazgo, lo que resulta en un retroceso del avance de entre 1 y 2 años.

Representación de la mujer en puestos de trabajo emergentes

Los sectores con una representación históricamente baja de mujeres también están experimentando un rápido crecimiento de los “trabajos del futuro”. Por ejemplo, en servicios en la nube, las mujeres conforman solo el 14 % de las plantillas; en ingeniería, el 20%, y el 32% en big data e inteligencia artificial. Esto hace que sea más difícil para las mujeres cambiarse a estos puestos emergentes que para los hombres. El informe ofrece nuevas métricas que permiten hacer seguimiento del avance, con vistas a la eliminación de las diferencias de género en los trabajos del futuro. Aunque las ocupaciones asistenciales y educativas también ofrecen áreas de crecimiento futuro y cuentan con una mayor representación de mujeres, a menudo son puestos peor remunerados que otros trabajos del futuro.

«Las mujeres no están bien representadas en la mayoría de los puestos de rápido crecimiento, lo que significa que estamos acumulando problemas de representación de género aún mayores, a medida que salimos de la pandemia. Estos puestos desempeñan un papel significativo en la configuración de todos los aspectos de la tecnología y su despliegue mundial. Las voces y perspectivas de las mujeres deben estar representadas en esta etapa fundacional, especialmente porque la digitalización no deja de acelerar. Las empresas y los gobiernos deben incorporar la diversidad, la equidad y la inclusión en sus planes de recuperación. Para ello, un aspecto crucial es la evaluación de los candidatos en función de sus habilidades y potencial, y no meramente de su experiencia laboral directa y su educación reglada. La contratación basada en habilidades es clave, si aspiramos a que nuestras economías y sociedades sean más inclusivas», fueron las palabras de Sue Duke, directora de Política Pública Global de LinkedIn.

Cómo configurar una recuperación con igualdad de género 

El efecto combinado de la automatización acelerada de la pandemia, el creciente «doble turno» de trabajo y cuidados, en paralelo con otras dinámicas del mercado laboral tales como la segregación ocupacional, probablemente tengan un impacto a largo plazo en las futuras oportunidades económicas de las mujeres, donde existe el riesgo de que haya menores perspectivas de recontratación y una caída continua de los ingresos.

En el informe se proponen diversos modos operativos para que los países trabajen orientados hacia la eliminación de sus brechas de género. Entre ellos se incluyen los siguientes: nuevas inversiones en el sector de los cuidados y acceso equitativo a permisos de ausencia para trabajadores de ambos géneros; políticas y prácticas que se enfoquen de manera proactiva a la superación de la segregación ocupacional por género; políticas eficaces de desarrollo de habilidades a lo largo de la carrera profesional, que apliquen una perspectiva de género, así como prácticas de gestión que incorporen prácticas sólidas e imparciales de contratación y promoción.

La brecha de género global en 2021

Una vez más (y van doce), Islandia es el país con mayor igualdad de género en el mundo. En la siguiente tabla se muestran los primeros 10 puestos:

 

Clasificación País Eliminación de la brecha de género hasta la fecha
1 Islandia 89,2 %
2 Finlandia 86,1 %
3 Noruega 84,9 %
4 Nueva Zelanda 84,0 %
5 Suecia 82,3 %
6 Namibia 80,9 %
7 Ruanda 80,5 %
8 Lituania 80,4 %
9 Irlanda 80,0 %
10 Suiza 79,8 %

 

Los cinco países que más han mejorado en la clasificación general de este año son Lituania, Serbia, Timor Oriental, Togo y Emiratos Árabes Unidos, que han reducido sus brechas de género en, al menos, 4,4 puntos porcentuales o más. Timor Oriental y Togo también lograron reducir su brecha económica en al menos 17 puntos porcentuales completos, durante el año. Por primera vez, este año se han evaluado tres nuevos países: Afganistán, Guayana y El Níger, que ocupan los puestos 156, 53 y 138, respectivamente.

Europa Occidental sigue siendo la región con mejor puntuación y ha mejorado aún más este año, con una reducción al día de hoy del 77,6% de su brecha global de género. Al ritmo actual, esta región tardará 52,1 años en eliminar la brecha de género. Seis de los diez países principales de la clasificación pertenecen a esta región y la mejora de este año se debe al hecho de que 17 de los 20 países de la región han mejorado, de modo marginal al menos, su resultado.

América del Norte (76,4%), que incluye Canadá y Estados Unidos, es la región que más ha mejorado este año, con un aumento de casi el 3,5%. En consecuencia, esta región tardará 61,5 años en eliminar la brecha de género. Una parte significativa del avance de este año está relacionado con mejoras de la brecha de género en política, que se redujo del 18,4% al 33,4%.

En América Latina y el Caribe (72,1%), 15 de los 25 países de la región mejoraron sus puntuaciones generales. Belice, El Salvador y Surinam destacan por reducir su brecha de género en más de 2,3 puntos porcentuales en un año. Al ritmo actual, esta región tardará 68,9 años en eliminar la brecha.

Europa del Este y Asia Central (71,2%) va por detrás de Europa Occidental no solo en la proporción de reducción, sino también en el ritmo de avance. De modo que el tiempo estimado para cerrar la brecha de género es de 134,7 años, más del doble que en Europa Occidental (52,1 años). El promedio regional también esconde grandes disparidades entre países, en lo que respecta a la eliminación de las diferencias de género en política. Mientras que Serbia, Lituania, Albania y Letonia han eliminado al menos el 30% de esta brecha, la Federación de Rusia y Azerbaiyán han eliminado menos del 10% de las suyas.

Asia oriental y el Pacífico (68,9%) es una de las tres regiones que más ha mejorado, con una reducción de sus brechas de género en tres de las cuatro subclasificaciones (económico, educación, salud), aunque retrocede en la brecha de género en política. Según su trayectoria actual, tardarán otros 165,1 años en cerrar por completo la brecha, casi 30 años más que la media mundial.

El África subsahariana (67,2%) ha avanzado muy lentamente, por lo que se necesitarán 121,7 años para eliminar la brecha de género. Más de la mitad de los países de la región (20 de 34) avanzaron hacia la paridad de género el año pasado, aunque solo Namibia y Ruanda han reducido al menos el 80% de sus brechas.

El sur de Asia ocupa el segundo puesto más bajo en la clasificación de regiones, con una eliminación del 62,3% de su brecha general de género y con un retroceso en el último año. Una disminución de 3,8 puntos porcentuales supone que ahora se espera que sean necesarios 195,4 años para eliminar la brecha de género. Con una gran población y una pobre puntuación, la India tiene un impacto considerable en la puntuación general de la región.

La región de Oriente Medio y África del Norte sigue teniendo la mayor brecha de género (39,1%) por eliminar. A pesar de una leve mejora este año (+0,5 puntos porcentuales), se avanza lentamente y se necesitarán 142,4 años para eliminar la brecha de género, en gran parte debido a la amplia brecha de género económica, ya que solo un 31% de las mujeres forman parte de la población activa.

¿De qué modo trabaja el Foro para eliminar la brecha de género?

El Informe global sobre la brecha de género es una publicación del Centro para conformar el futuro de la nueva economía y la sociedad del Foro Económico Mundial. La investigación sobre las brechas de género se complementa con una creciente cartera de iniciativas para impulsar el progreso.

Los aceleradores para eliminar la brecha de género trabajan con economías avanzadas y en desarrollo en la creación de colaboraciones público-privadas para una rápida aceleración hacia la paridad económica, centradas en el aumento de la inclusión de las mujeres en la población activa, el cierre de la brecha salarial de género, la prestación de ayuda a más mujeres con el fin de avanzar hacia puestos de liderazgo y el desarrollo habilidades demandadas. La iniciativa de integración de la paridad de género en el futuro laboral colabora con las empresas para incorporar la paridad en las profesiones emergentes de más rápido crecimiento.

Trabajando en colaboración, las partes interesadas profundizan en su conocimiento de temas complejos, definen nuevos modelos y normas e impulsan acciones colaborativas ampliables a escala para conseguir cambios sistémicos. Más de 500 de las principales empresas del mundo, organizaciones internacionales, de la sociedad civil y académicas, y entidades gubernamentales trabajan actualmente con el Centro con el objetivo de brindar a mil millones de personas mejores oportunidades económicas.

Encontrará el informe completo, infografías y más información aquí: ch/gendergap21

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